Day of the Death: Día de Muertos

In the white canvas of life there’s only one thing we know for sure: our time in this world is limited.

I come from a place where we make friends with Death since we are children. Death is a woman, and we think of her in terms of La Catrina, created by Posadas, and made popular thanks to Diego Rivera’s constant depiction of her.

We write poems at school called ‘Calaveritas’ that make fun of this hard to digest moment and replace it with life and laughter. If you can’t beat death, perhaps it’s better to make friends with her, and so we do.

We create altars, and celebrate life by her side. We even call her funny names: La Catrina, Pelona, Calaca tilica y flaca.

We Mexicans make fun of everything, so of course Death is the ultimate butt of the joke. As we joyfully decorate our altars remembering our ancestors, we also realize how closely she  walks with us. And so we live, knowing that we will die.

I find peace in this ritual, because I always use this opportunity to explain to my children the unexplainable: I let them know we are not alone, we have our ancestors guiding us always, and when my time comes, I too will come back on a day like this, to spend the night with them in joy and laughter.

The more time I’ve been outside of Mexico, the more I realize that many people don’t have a culture of death: they pretend she’s not there, and they don’t speak about her.

But when the moment comes, we all need that language to understand that it it’s only a part of life.

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My first encounter with her was when I was seven years old as I watched my grandfather’s life dissolve in the ocean in front of my eyes. Ever since, through a chain of magical and hard to explain experiences, I‘ve learned we should not fear her, but just hold her hand, the same way we do with life and walk our journeys, looking at her straight in the eye with no fear, but just letting her know we are making the best of the time she gives us in this physical body. And so the journey continues.

The main picture of this post was taken by Jonathan Klip as part of a project called ‘Entre Catrinas’, showcasing 100 woman who represent Mexico. I’m honored to be a part of it.

 

Día de Muertos

En el lienzo blanco de la vida solo hay una cosa que sabemos con certeza: nuestro tiempo en este mundo es limitado.

Vengo de un lugar donde nos hacemos amigos de la Muerte desde que somos niños. La muerte es una mujer, y pensamos en ella en términos de La Catrina, creada por Posadas, y popularizada gracias a la representación constante de Diego Rivera de ella.

Escribimos poemas en la escuela llamados “Calaveritas” que dan humor a éste momento difícil de digerir y lo reemplazan con la risa. Si no puedes vencer a la muerte, tal vez sea mejor hacer amistad con ella, y así lo hacemos.
Creamos altares y celebramos la vida a su lado. Incluso la llamamos nombres divertidos: La Catrina, Pelona, ​​Calaca tilica y flaca.

Si. Para nosotros, la muerte es lo suficientemente sería para divertirnos con ella, y mientras decoramos con alegría nuestros altares recordando a nuestros antepasados, también nos damos cuenta de lo cerca que se acerca a nosotros. Y así vivimos, sabiendo que moriremos.

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Encuentro paz en este ritual, porque siempre aprovecho esta oportunidad para explicar a mis hijos lo inexplicable: les hago saber que no estamos solos, tenemos a nuestros antepasados ​​guiándonos siempre, y cuando llegue mi momento, yo también regresaré. un día como este, para pasar la noche con ellos en alegría y risa.

Cuanto más tiempo he estado fuera de México, más me doy cuenta de que muchas personas no tienen una cultura de la muerte: fingen que no está allí y no hablan de ella.

Pero cuando llega el momento, todos necesitamos ese lenguaje para entender que es solo una parte de la vida.

Mi primer encuentro con ella fue cuando tenía siete años cuando vi la vida de mi abuelo disolverse en el océano frente a mis ojos. Desde entonces, a través de una cadena de experiencias mágicas y difíciles de explicar, he aprendido que no debemos temerla, sino simplemente tomar su mano, de la misma manera que lo hacemos con la vida y recorrer nuestro camino, mirándola directamente a los ojos sin miedo, haciéndole saber que estamos aprovechando al máximo el tiempo que nos da en éste cuerpo físico.

Y así la historia continúa.

Estas fotos fueron tomadas por Jonathan Klip como parte de un proyecto llamado “Entre Catrinas”, que muestra a 100 mujeres que representan a México. Me siento honrada de ser parte de esto.

 

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