On the surface of the unimaginable/ La superficie de lo inimaginable

The unimaginable happened. Time stopped. We have a truce for better or worse; we have a moment of silence to just be who we are, to remember who’s inside, aside from expectations, from timelines or deliverables. And yet that instant gratification system that we created and that we’ve become so accustomed to, forces us to keep ourselves busy. 

Homeschooling. Full days of homeschooling. I check my email once. Check my email twice. Go to Instagram. I even check TikTok. Everyone is doing live. I should do live. Everyone does youtube. I should do youtube. There’s a great course…. ‘This is what you’ve missed,’ says every email. Every notification.

Noise. More noise. 

Pilates online. Yay. Tigerman. What’s that? Likes. Content. Create. Create. What are you doing with your time? Here is another course. Reinvent yourself. Do it again. 

Stop. Please stop. 

This is the actual virus that we are fighting against. Stop feeding into it, my dear just stop. Instant gratification has brought us to the space where we are at. To not think about the impact of the things we produce; of the shiny beautiful profiles we build for ourselves, deprived as can be of emotion or self-compassion because we don’t even give ourselves time to feel. 

We just make sure they look better. One day will have time to fix ourselves from inside. Let’s just make it pretty for now. 

But the time is now. 

One of the reasons I studied marketing was this one photograph in the Museum of modern Art in Mexico by Cartier Bresson: a little girl is looking straight at a doll through a store window: she has no shoes. But you can see that doll makes her dream of what it would be like to have that beautiful doll in her arms.

I wanted to have that power of being able to make people dream. 

I learned the tools.

I know the science. 

And yet in time I discovered that the power I trained myself for can only create a sense of emptiness; of not being enough. 

Never enough. 

I remember being in Cannes at The Cannes Lions,  the Mecca of branding and advertising, and realizing people don’t need to be taught how to dream. They dream enough already. Trying to tell them what to dream about is where the problems begin. The sense of missing out. The FOMO.

That little girl didn’t need the doll to dream. She was enough. Her mind was enough. Matter does not materialize dreams. We produced enough. She was already enough. 

And people are dying. Their phones are full of pictures, and content, and plans. Their closets are stuffed with clothes.

There is a Russian roulette ready to shoot at us at any given moment. Without warning. 

What things do I need to remember the most? What should I keep? 

The moment you start fearing for your life you begin to loose it.

Just go inside. 

La superficie de lo inimaginable

Lo inimaginable sucedió. El tiempo se detuvo. Tenemos una tregua para bien o para mal; Tenemos un momento de silencio para ser quienes somos, para recordar quién está dentro, aparte de las expectativas, los plazos o los resultados. Y sin embargo, ese sistema de gratificación instantánea que creamos y al que nos hemos acostumbrado tanto, nos obliga a mantenernos ocupados.

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Educación desde casa. Días completos de educación en el hogar. Reviso mi correo electrónico una vez. Revisa mi correo electrónico dos veces. Ve a Instagram. Incluso reviso TikTok. Todos lo están haciendo en vivo. Debería vivir. Todos hacen youtube. Debería hacer youtube. Hay un gran curso … “Esto es lo que te has perdido”, dice cada correo electrónico. Cada notificación.

Ruido. Más ruido Pilates en línea. Hurra. Tigerman ¿Que es eso? Gustos. Contenido. Crear. Crear. ¿Qué haces con tu tiempo? Aquí hay otro curso. Reinvéntate a ti mismo. Hazlo otra vez.

Detente. Por favor, detente.

Éste es el virus real contra el que estamos luchando. Deja de alimentarlo, querida, solo detente. La gratificación instantánea nos ha traído al espacio donde estamos. No pensar en el impacto de las cosas que producimos; de los hermosos y brillantes perfiles que construimos para nosotros, privados de emoción o autocompasión porque ni siquiera nos damos tiempo para sentir.

Solo nos aseguramos de que se vean mejor. Algún día tendremos tiempo para arreglarnos desde adentro. Solo hagámoslo bonito por ahora.

Pero el momento es ahora.

Una de las razones por las que estudié marketing fue esta fotografía en el Museo de Arte Moderno de México por Cartier Bresson: una niña mira directamente a una muñeca a través del escaparate de una tienda: no tiene zapatos. Pero puedes ver que esa muñeca la hace soñar.

Yo quería tener el poder de hacer soñar a las personas.

Aprendí las herramientas.

Yo se la ciencia

Y sin embargo, con el tiempo descubrí que el poder para el que me entrené solo puede crear una sensación de vacío; de no ser suficiente

Nunca es suficiente.

Recuerdo haber estado en Cannes para los Leones, la meca del branding y la publicidad, y de darme cuenta de que las personas no necesitan que nadie les enseñe a soñar. Ya sueñan lo suficiente. Intentar decirles con qué soñar es dónde comienzan los problemas. La sensación de perderse. El FOMO

Esa niña no necesitaba la muñeca para soñar. Ella fue suficiente. Su mente era suficiente. La materia no materializa los sueños. Produjimos suficiente. Ella ya era suficiente.

Y la gente se está muriendo. Sus teléfonos están llenos de imágenes, contenido y planes. Sus armarios están llenos de ropa. Hay una ruleta rusa lista para dispararnos en cualquier momento. Sin previo aviso.

¿Qué cosas necesito recordar más? ¿Qué debo guardar?

En el momento en que empiezas a temer por tu vida, comienzas a perderla.

La paz solo la encuentras cuando estas dentro de ti. 

 

Pictures: Celia D. Luna

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