Día de los Muertos.

Por Danié Gómez-Ortigoza

10 de mayo de 2020

En el lienzo blanco de la vida solo hay una cosa que sabemos con certeza: nuestro tiempo en este mundo es limitado.

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Vengo de un lugar donde nos hacemos amigos de la Muerte desde que somos niños. La muerte es una mujer, y pensamos en ella en términos de La Catrina, creada por Posadas y popularizada gracias a la constante representación de Diego Rivera.

Escribimos poemas en la escuela llamados 'Calaveritas' que se burlan de este momento difícil de digerir y lo reemplazan con vida y risas. Si no puedes vencer a la muerte, quizás sea mejor hacerte amigo de ella, y así lo hacemos.

Creamos altares y celebramos la vida a su lado. Incluso la llamamos nombres divertidos: La Catrina, Pelona, Calaca tilica y flaca.

Los mexicanos nos burlamos de todo, así que por supuesto la muerte es el blanco de la broma. Al decorar con alegría nuestros altares recordando a nuestros antepasados, también nos damos cuenta de lo cerca que camina con nosotros. Y así vivimos, sabiendo que moriremos.

Encuentro paz en este ritual, porque siempre aprovecho esta oportunidad para explicarles a mis hijos lo inexplicable: les hago saber que no estamos solos, tenemos a nuestros ancestros guiándonos siempre, y cuando llegue mi momento, yo también volveré. un día como este, para pasar la noche con ellos en alegría y risa.

Cuanto más tiempo he estado fuera de México, más me doy cuenta de que mucha gente no tiene una cultura de muerte: fingen que ella no está y no hablan de ella.

Pero cuando llega el momento, todos necesitamos ese lenguaje para entender que es solo una parte de la vida.

Mi primer encuentro con ella fue cuando tenía siete años cuando vi la vida de mi abuelo disolverse en el océano frente a mis ojos. Desde entonces, a través de una cadena de experiencias mágicas y difíciles de explicar, he aprendido que no debemos temerla, sino simplemente tomar su mano, de la misma manera que lo hacemos con la vida y caminar nuestros viajes, mirándola directamente a los ojos con sin miedo, pero solo haciéndole saber que estamos aprovechando al máximo el tiempo que ella nos da en este cuerpo físico.

Y así continúa el viaje.

La imagen principal de esta publicación fue tomada por Jonathan Klip como parte de un proyecto llamado 'Entre Catrinas', que muestra a 100 mujeres que representan a México. Me siento honrado de ser parte de esto.

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