Those familiar faces

By Danié Gómez-Ortigoza

October 22, 2019

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When did we decide that living apart was better than being together? It must have happened when we decided that work and achievements were our priorities. Not being busy seems to be so awful these days. And yet, it is well regarded to fragment ourselves. But are fragments created because of the distance, or are they life itself?

It is strange that I have this nostalgia for something that I haven’t even experienced.

However, I don’t know when will the last farewell to a familiar face be. Sometimes I see those who used to trigger a sense of belonging in me, turn into empty faces or even strangers, as we spend time together growing apart.

But I still try to stop time. And I live my life thinking that now I’m going to see more of those I love, trying to hold on to them, or the memory of what once was, or what could have been, in the hope that time will slow down.

Yet it won’t.

My life continues to go by.

Perhaps, faster than before.

¿En qué momento decidimos que vivir separados era mejor que estar juntos? Probablemente en el mismo instante en que decidimos que el trabajo y los logros eran la prioridad.

No estar ocupados pareciera ser tan malo. Está bien visto, sin embargo, quedarnos fragmentados. Pero ¿los fragmentos se forman en la distancia, o en la vida misma? Es extraña esa nostalgia que tengo por algo que nunca tuve y que probablemente ni siquiera existe.

Sin embargo, nunca se cuándo es el último adiós o la despedida a una cara familiar. Cuantas veces he visto rostros que por una época eran constantes y me llenaban de paz, transformarse en el tiempo en caras vacías, y hasta desconocidas, al pasarla juntos creciendo separados.

Pero intento detener el tiempo. Y se me va la vida diciendo que ahora si nos vamos a ver más en la esperanza de que vaya tan solo un poco más lento.

Pero se nos pasa la vida.

Más rápido que antes, tal vez.